Después de haber estado como el Grinch, refunfuñando por no tener luz en la casa, por odiar, maldecir y querer medio matar al güey que causó el corto circuito que dejó sin luz a 4 manzanas de la colonia, después de empezar a chupar pa' olvidar las penas, decidimos prender la chimenea e intenté relajarme para no amargar la última cena de este infeliz 2007. En cuanto la prendimos y los perros se vinieron a echar junto a uno y empezamos a disfrutar de un delicioso vino tinto, de inmediato me relajé y empecé a disfrutar nuestra cena en petit comité.
Los perros estaban felices con la chimenea. Al Huesos (el que está en la foto de arriba) le encantó... era el que estaba en primera fila agandallando todo el calorcito y con los ojotes pelones ante la intensidad del fuego. El Porfirio ni se diga, hasta se olvidó de estar chillando todo el tiempo como suele hacerlo.
A final de cuentas acabamos así, justamente todos tirados en la alfombra, Ale y yo medio tomadas y los perros bien dormidotes junto al calorcito. Recibimos el año como espero que continúe todo el tiempo... en familia, con mucho amor, con 'harto' alcohol, bien tomadas y cómodamente.

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